UNIVERSIDAD CATÓLICA

PosiciónDelantero, volante y defensa

Temporadas1985-1995

Partidos jugados Campeonato Nacional: 193

Goles Campeonato Nacional24



En 1979 un tímido niño apareció en el Fútbol Formativo de Universidad Católica para probarse como delantero. Tenía la ilusión de jugar y ponerse la camiseta del club del cual era hincha, como muchos otros que llegaban año a año. 

Pese a que no tenía la edad para quedar seleccionado, lo dejaron entrenando con el resto de los niños, pero un día no volvió más hasta que al año siguiente, Alberto Fouillioux lo fue a buscar y nunca más dejaría de lado la camiseta de sus amores.

Lo que jamás imaginó el pequeño Raimundo Tupper Lyon fue que pasaría a la perpetuidad de la historia de la UC. Nacido el 7 de enero de 1969 en Santiago, comenzó a destacarse desde niño por sus habilidades para el fútbol y así fue como comenzó a ascender en el Fútbol Formativo Cruzado hasta que debutó en el Primer Equipo en 1985.

Fue parte de la Selección Chilena Juvenil, que logró el cuarto lugar en el Mundial Juvenil de 1987 en Chile, mismo año que como uno de los juveniles del Plantel, obtuvo su primer título con la Universidad Católica, aunque no sumó minutos. Pero su consolidación vendría en 1988, cuando disputó 24 de los 30 partidos del torneo oficial, anotando cinco goles.

Con la UC ganó la Copa Chile 1991, mientras iba modificando su posición en el campo de juego. De delantero a volante, luego a lateral derecho y finalmente a defensa por la banda izquierda, posición en la cual fue una de las figuras de Universidad Católica en la Copa Libertadores 1993.

En 1994 consiguió la Copa Interamericana y para el recuerdo quedó su gol en la Liguilla para Copa Libertadores, contra Colo Colo.

Un tanto que no solo abrió la cuenta de ese partido y allanó el triunfo de la UC ante los albos 2-1, sino que fue el último gol del Mumo.

El 20 de julio de 1995 quedará como uno de los días más tristes de Universidad Católica y en la historia del fútbol chileno, cuando en Costa Rica, Raimundo Tupper Lyon pasó a la inmortalidad con solo 26 años, dejando el recuerdo imborrable de uno de los mayores símbolos cruzados de su historia.

Hoy el recuerdo del “Mumo” vive en San Carlos de Apoquindo, al mirar la cruz instalada en los cerros para honrar su memoria.